¡Salvamos el pellejo en este mundo de locos que es el capitalismo!

Textos del semanario Lutte Ouvrière - 6 de abril de 2026
6 de abril de 2026

En uno de los mensajes groseros e insultantes a los que nos tiene acostumbrados, Trump ha lanzado un nuevo ultimátum a Irán. Si no se reabre el estrecho de Ormuz, Estados Unidos atacará las principales infraestructuras del país para “devolverlo a la Edad de Piedra”.

¿Llevará a cabo sus amenazas o buscará una salida para limitar la crisis petrolera y el caos que ha provocado con Israel al bombardear Irán?

Todo es posible porque, incluso en tiempos de crisis y de guerra, sus amigos capitalistas y multimillonarios se enriquecen como nunca. ¿La economía mundial y el comercio están desquiciados? ¿El suministro de petróleo está en peligro? ¡Da igual, es una oportunidad más para especular y acumular miles de millones!

Los colegas de Trump, incluso sus propios hijos, no se han privado de hacerlo. Se han embolsado una fortuna especulando con el petróleo y ahora son sospechosos de conflicto de intereses y de uso de información privilegiada. ¡Esta es la realidad de la guerra que vive la banda de ladrones y criminales que nos gobierna!

A los dirigentes de este mundo, a la clase capitalista y a sus representantes políticos, les traen sin cuidado las consecuencias de la guerra para los pueblos y para los trabajadores como nosotros. Lo que es una lástima para nosotros suele beneficiarlos. La subida de los combustibles es un duro golpe para el mundo laboral, pero supone una formidable fuente de ingresos para las petroleras y las refinerías.

TotalEnergies se hace pasar por generoso al bloquear el precio de la gasolina y el gasóleo. Se lo puede permitir porque, al especular con la subida del precio del petróleo desde principios de marzo, ha embolsado mil millones de dólares en beneficios extraordinarios.

Las refinerías han multiplicado por cuatro su margen en un mes. Compran el crudo más caro, pero aprovechan para subir los precios de la gasolina, el gasóleo y el fuelóleo en proporciones mucho mayores. Y, por supuesto, la cotización de sus acciones se ha disparado: +16 % para TotalEnergies, +13 % para Shell y +22 % para BP.

Son unos depredadores, unos especuladores y unos aprovechados de la guerra, que echan mano de todas las desgracias del mundo para acumular fortunas. ¡No dejemos que esta banda de ladrones nos extorsione!

Muchos políticos, empezando por Le Pen y Bardella aquí en Francia, no quieren bajo ningún concepto atacar los beneficios de los empresarios y solo critican los impuestos y el IVA. Es cierto que estos impuestos son injustos porque gravan por igual a ricos y pobres. Habría que suprimirlos y obligar a la gran burguesía a compensar la pérdida de ingresos para el Estado. Pero, en la actualidad, justo cuando los capitalistas del petróleo están cometiendo uno de los mayores atracos del siglo, hablar solo de eso sirve de distracción.

Hay que hacer pagar a las petroleras y a las multinacionales. La gran burguesía, los accionistas multimillonarios controlan la economía, pues ellos deben asumir las consecuencias de la crisis de su sistema y de las guerras que provocan. Porque son los beneficiados exclusivos de las guerras que fomentan los jefes de Estado y sus amigos, como Trump. Lo hacen para asegurarse los mercados, el control de las materias primas y el dominio de los circuitos comerciales.

No tenemos por qué aceptar ser víctimas de su economía, de sus rivalidades y de sus políticas belicistas. A diferencia de los palestinos, los ucranianos, los libaneses y los iraníes, todavía no pagamos el precio con sangre, pero nuestros dirigentes, que son los responsables de todas estas guerras, nos lo harán pagar algún día si no nos rebelamos.

Pues bien, empecemos negarnos a que nos extorsionen, además de explotarnos o despedirnos. Aprovechemos la rabia creciente para debatir, organizarnos, reflexionar sobre nuestras reivindicaciones y emprender la lucha.

Hay que confiscar los beneficios de los especuladores de la guerra para satisfacer las necesidades de la población trabajadora y exigir la expropiación de TotalEnergies, Exxon, BP o Shell, que no dejan de enriquecerse a nuestra costa.

Y puesto que la subida de la gasolina repercutirá inevitablemente en todos los demás precios, ¡hay que exigir un aumento masivo de los salarios, las pensiones y las prestaciones, y su indexación a los precios!

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresas del 6 de abril de 2026