Relaciones internacionales y dominación imperialista

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febrero 2006

1.A pesar de la predominancia absoluta de EEUU, no hay estabilización de las relaciones internacionales. ¿Cómo podrÃa ser de otra manera en un mundo imperialista dominado por las relaciones de fuerza y el cuestionamiento incesante de éstas por los choques permanentes entre intereses divergentes de las diferentes burguesÃas y por los sobresaltos incesantes que vienen de los pueblos empobrecidos y convertidos en sujetos pasivos?

2.Hace unos años aún, la forma actual de la "mundialización" de la economÃa y la desaparición de la Unión Soviética servÃan conjuntamente de argumentos para aquellos que profetizaban una evolución en el sentido de la reabsorción de los conflictos y de la paz mundial, si no de la armonÃa universal. Del lado de ciertos ideólogos de la burguesÃa, estas predicciones han sido resumidas bajo la forma extrema del "fin de la historia". Pero las encontramos incluso en los intelectuales de extrema izquierda que se reivindican del marxismo que, retomando las ideas avanzadas de Kautsky del "ultra-imperialismo", anunciaban para criticarla, la emergencia de una clase capitalista internacional con intereses que trascienden los cuadros nacionales y empujada por la misma para administrar los asuntos del mundo sobrepasando las oposiciones entre Estados. Se apoyaban en la interpenetración creciente de los capitales en los diferentes paÃses, en el descenso progresivo de barreras ante los desplazamientos y las inversiones de capital, en la desregulación generalizada, en el descenso de las barreras que numerosas burguesÃas de paÃses sub o semi-desarrollados habÃan erigido alrededor de su paÃs para intentar proteger su economÃa nacional.

3.Esta idea formulada más o menos claramente está en la base de bastantes discusiones entre aquellos que presentan la mundialización capitalista actual bajo los colores afables de la unificación de las economÃas y civilizaciones y aquellos que la denuncian y deploran el retroceso de los Estados nacionales y desean su retorno para protegerse de la "competencia excesiva" o aún para "preservar las conquistas sociales".

4.Pasemos aquà sobre el hecho de que, incluso en los perÃodos proteccionistas más acentuados, los Estados nacionales no protegen a las clases trabajadoras, sino a la burguesÃa. Pero es toda esta visión que opone la interdependencia creciente de las economÃas bajo la dominación del capital financiero y el papel de los Estados lo que es falso.

5.El poder creciente de los grandes grupos capitalistas, su interpenetración en los paÃses imperialistas, su influencia sobre la economÃa mundial no es contrario a la existencia y al papel de los Estados nacionales. Afirmar que numerosas multinacionales tiene un volumen de cifras más elevado que el presupuesto, el producto interior, de bastantes Estados es esclarecedor sobre la potencia creciente de los grandes trusts. Pero partiendo de ahÃ, presentar a estos trusts como realidades opuestas a esta otra realidad que es el Estado, es ciertamente estúpido. Lénin hablaba ya de fusión entre los grandes trusts y su Estado. La potencia creciente de los trusts americanos no impide nada el papel del Estado de EEUU en tanto que instrumento de estos trusts. Por muy "multinacionales" que sean los grandes grupos financieros -y todos buscan desarrollarse a escala del planeta- todos están profundamente ligados a "su" Estado nacional (incluso sin hablar del Estado de un paÃs pobre donde un trust domina la producción. Asà Guatemala, Estado sobretodo del trust United Fruit, o el Gabon, instrumento estatal al servicio de Elf después de Total).

La dominación de los trusts sobre el mundo no significa el fin de los Estados y la emergencia de una clase de Estado mundial, ni tampoco la cooperación permanente y armoniosa entre las diferentes burguesÃas imperialistas. Las múltiples formas de alianza o de cooperación entre los imperialismos son siempre conflictivas y susceptibles de ser modificadas o puestas en duda en función de las modificaciones de las relaciones de fuerzas económicas, financieras, militares. Estas son, para retomar la expresión de Lénin, "treguas entre guerras". El desarrollo del capitalismo siempre ha tenido un carácter a la vez internacional y nacional. El imperialismo y su evolución de los últimos años han acentuado el carácter contradictorio de esta realidad.

6.Sólo los defensores del imperialismo más limitados pueden presentar la evolución actual como una marcha sobre la vÃa de la cooperación creciente, sobre una base capitalista, con un movimiento irreversible hacia la democratización en el interior de las naciones y la paz entre ellas. Son los mismos que saludan los éxitos del referéndum en Irak o el juicio de Saddam Hussein como un paso adelante en el camino de la democracia.

El más potente de los imperialismos, el de EEUU, no obra ciertamente para el progreso de la humanidad, sino por la influencia de sus trusts sobre la economÃa mundial y la dominación de su Estado nacional sobre los otros. Pero oponer a la mundialización imperialista la "soberanÃa" de los Estados es una utopÃa reaccionaria. Los que oponen la unificación creciente de la economÃa mundial por el capital financiero, el repliegue tras la protección del Estado, instrumento "nacional" del mismo capital financiero, no tiene nada que ver con el marxismo revolucionario que tiene por objetivo la abolición el capitalismo.

7.Incluso entre las potencias imperialistas la guerra económica no ha cesado jamás. Con el estancamiento de la economÃa mundial, se intensifica. Aunque la prensa se centra sobre los aspectos más especulativos de esta guerra económica -Boeing contra Airbus, el cohete Ariane contra los cohetes americanos, cine o producción televisiva "nacionales" contra la invasión de series americanas, etc- también se mete en otros terrenos, del textil al agroalimentario, pasando por la banana-dólar y la banana de provincias francesas de ultramar. Los organismos internacionales del género FMI, OMC, Banca Mundial, etc. no atenúan los enfrentamientos, incluso si regulan ciertas modalidades. No se sustituyen por los Estados. Sirven de marco donde los Estados se enfrentan.

Y si EEUU ha jugado un papel mayor en la puesta en escena de estor organismos, no es ciertamente para abdicar sus prerrogativas, sino para tener los medios suplementarios de ejercerlas.

8.Aunque el mundo no ha conocido desde 1945 guerras llamadas mundiales, es decir las grandes potencias oponiéndose directamente entre ellas, implicando a otras por un sistema de alianzas y de subordinaciones, el militarismo permanece como una caracterÃstica fundamental del imperialismo. A pesar de la desaparición de "la otra súper-potencia", EEUU continúa desarrollando su arsenal militar. La nueva carrera armamentista, sustituyendo a la que se hacÃa en nombre de "la contención" del bloque soviético, fue concebida mucho antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Estos últimos proporcionaron el pretexto para ligar el crecimiento del presupuesto militar -en aumento espectacular desde 1999- al espectro de una amenaza que "puede venir de cualquier parte".

El alza de los gastos militares conlleva un crecimiento acelerado de los grandes trusts armamentÃsticos, su concentración por fusiones o compras-ventas alrededor de algunos de los grupos gigantes (General Dynamics, Lockeed Martin, Northrop Grumman, etc.) atrayendo el capital financiero ( sobretodo el de los "fondos de inversión" de los que la mayor parte de estas empresas son muy mayoritarios). El emplazamiento en las empresas de armamentos asegura al capital financiero resultados bursátiles más fuertes que en todos los otros sectores y más seguros. La fusión entre el Estado y los grandes trusts, en este sector, es llevada al lÃmite.

Si los gastos militares de EEUU sobrepasan los de todas las potencias imperialistas juntas, éstas últimas actúan del mismo modo. En ninguna de ella el presupuesto militar está bajando.

9.Aunque una gran parte de los gastos militares de EEUU va hacia la investigación, la elaboración y fabricación de sistemas materiales cada vez más sofisticados, la militarización se traduce, también, por un gran despliegue de hombres. Ãste es sin duda, mucho mayor incluso que durante la guerra frÃa, a causa de la presencia de tropas americanas, solas o con los aliados de la OTAN, en algunas de las ex Democracias Populares -HungrÃa, Rumania, Bulgaria- y en numerosos paÃses de los surgidos tras el estallido de la Unión Soviética, en Georgia o en Asia Central.

La potencia económica está asà completada y asegurada por la fuerza militar, particularmente en las zonas estratégicas que son, para controlar el aprovisionamiento de petróleo, Oriente Medio o, por razones polÃticas, Asia Central, próxima a Rusia, China e India.

10.Lo mismo sucede en todos los Estados imperialistas en proporción de la potencia de sus grupos industriales y financieros. Los Estados nacionales les sirven de instrumento para defenderse en la competición internacional contra sus competidores, las otras potencias imperialistas, y en primer lugar EEUU, pero también para preservar sus intereses en los paÃses pobres que son parte de sus zonas de influencia.

11.La "construcción europea" es una tentativa de las potencias imperialistas de Europa de escaparse a las consecuencias mortales del fraccionamiento nacional -pero sin abandonar no obstante los Estados nacionales. El proceso que ha llevado a la Unión Europea no ha puesto fin al antagonismo entre los burgueses imperialistas de Europa. El reajuste de la Constitución europea no es más que un epifenómeno menor a este respecto. La construcción de una Europa unida sobre una base burguesa choca con fuerzas diferentemente más potentes que la aceptación o el rechazo de un texto constitucional. Comenzado por el de los mismos Estados nacionales de los paÃses imperialistas de Europa, capaces de asociarse con distintos grados en función del grado de interpenetración de sus respectivas economÃas, pero de ninguna manera dispuestos a desaparecer cediendo su lugar a un Estado europeo. Yendo tras la "soberanÃa" de los Estados de los paÃses a los que roban en sus zonas de influencia, comprendiendo la parte pobre de Europa, los burgueses imperialistas tienen demasiada necesidad de sus Estados, incluso para negociar lo mejor posible los abandonos parciales de soberanÃa que exige la creación de un mercado unificado.

12.En Europa hay un mercado más o menos unificado, acuerdos bi o multilaterales entre paÃses europeos para proyectos industriales tipo "Arianespace", pero solo embriones de diplomacia o ejército comunes. En cuánto al presupuesto europeo, si representa una fuente de riqueza para los trusts que cobran de este, no representa más que un porcentaje ridÃculamente débil en relación a los presupuestos de los Estados. E incluso sobre ese presupuesto, las grandes potencias no han llegado a ponerse de acuerdo este año. La diplomacia francesa atribuye el fracaso de los enfrentamientos en este tema a Gran Bretaña, acusada de estar más ligada a EEUU que a Europa (al menos sobre este punto es verdad). Pero los representantes de la burguesÃa británica no ven por qué la mayor parte del presupuesto europeo -más del 40%- irÃa a la agricultura y a lo agroalimentario (lo que favorece sobre todo a Francia) y no a sus propias empresas. Se entiende sin embargo que tanto Francia como Gran Bretaña no son partidarias de aumentar el presupuesto común en detrimento de los presupuestos nacionales.

13.La "construcción europea" esencialmente es una alianza contractual entre las potencias imperialistas de Europa y ante todo del trÃo Alemania-Francia-Gran Bretaña. No pasa un año sin que las divergencias de intereses entre estas tres potencias medias estallen bajo forma de conflictos o crisis más o menos graves. Más allá de los aspectos anecdóticos atribuido a las relaciones entre los dirigentes -del famoso "Inglaterra es una isla" de De Gaulle al "I want my money back" (quiero recuperar mi dinero) de Margaret Thatcher- las divergencias reposan sobre las diferencias de intereses económicos.

Para complementar sus recursos en materias primas, por la importancia de sus cambios -Francia es el primer cliente y el primer proveedor de Alemania, y recÃprocamente - son Francia y Alemania quiénes tienen más necesidad de volver común sus mercados respectivos. De ahà también su acuerdo para una moneda única, librando a sus cambios comerciales al azar de las variaciones de las tasas de cambio. Para lo que concierne más particularmente al imperialismo alemán, es mucho más fervoroso partidario de la ampliación de la Unión europea hacia el Este puesto que esta parte del continente es su esfera de influencia tradicional. En cuánto a Francia, potencia media de cada vez menor talla para preservar su esfera de influencia en su ex-imperio colonial de Ã?frica, tiene interés de "europeizar" el coste humano y financiar su presencia. En los primeros balbuceos de una fuerza militar europea común, sus iniciadores designaron a Ã?frica como uno de sus principales teatros de operaciones en el cuadro del RECAMP (Refuerzo de las capacidades africanas de mantener la paz).

14.En cambio, Gran Bretaña está más ligada a EEUU tanto en el plano económico como en el polÃtico, que a Alemania y Francia. Los dirigentes polÃticos del imperialismo británico nunca han escondido que, en la Unión Europea, sólo les interesa un mercado más o menos unificado y la supresión de obstáculos ante los desplazamientos de sus capitales y mercancÃas. Si Alemania y Francia han ido más lejos, ni una ni otra se proponen, ni a largo plazo, la fusión de sus Estados en uno solo o la desaparición de su Estado respectivo a favor de una entidad estatal a escala de todo o parte del continente.

15.Las tres principales potencias imperialistas de Europa tienen en común el interés de consolidar su condominium sobre la parte menos desarrollada y más débil de Europa, las ex Democracias Populares, paÃses bálticos, más allá sobre los Balcanes o TurquÃa. Pero ello no les impide jugar, a cada una, su parte en función de sus intereses particulares. Se ha visto después del estallido de Yugoslavia, donde Alemania ha favorecido la independencia croata y Francia y Gran Bretaña tomaron durante algún tiempo posición para el mantenimiento de un Estado yugoslavo unificado, lo que venÃa a ser tomar partido por Serbia. Se ha vuelto a ver tras los recientes enfrentamientos en las instancias europeas donde Austria ha "chantajeado" a Gran Bretaña, partidaria de las negociaciones para la adhesión de TurquÃa, amenazando con bloquear el proceso si las negociaciones no se tomaban al mismo tiempo con Croacia.

16.En cuánto a los paÃses del Este de Europa, son sujetos pasivos de la unificación europea. El hecho de estar integrados en la Unión no cambia la naturaleza de sus relaciones con Europa occidental. Su economÃa está dominada por los grandes trusts occidentales.

El tratado de Niza, que rige las relaciones entre los diferentes paÃses de la Unión Europea, reconocÃa una representación a la Comisión europea que las grandes potencias no tienen la intención de dejarle. (Poner fin a esta situación y asegurar a Francia, Alemania y Gran Bretaña unidas un derecho de veto en las instituciones europeas era el principal objetivo de la "Constitución Giscard").

Pero el hecho de que haya un comisario por paÃs en la Comisión europea o aún, que en muchos campos de decisión, la regla de la unanimidad continúa prevaleciendo, no cambia esta relación de fuerzas en el dominio económico. Ello contribuye sólo a que la Europa llamada polÃtica quede en el limbo. Pero de todas maneras, ésto no es lo esencial para las grandes empresas de Europa occidental.

17.Jamás, gracias a los progresos técnicos en el campo de la comunicación, de la informática, del desplazamiento material, el planeta ha aparecido tan pequeño como hoy, y la suerte de sus habitantes tan profundamente ligada. Pero jamás, al mismo tiempo, ha sido tan fuerte la fragmentación en diferentes Estados, completada por las subidas nacionalistas un poco por todas partes, incluso en los grandes paÃses imperialistas, comenzando por EEUU.

18.Hemos tenido la ocasión de subrayar que entonces tenÃa Europa 23 Estados antes de 1914 y 33 tras 1945; hoy cuenta con 45. Se puede añadir que a escala del mundo, la evolución ha sido parecida: una cuarentena de Estados antes de 1914 contra más de 180 hoy, sin hablar de la multitud de regiones independientes de hecho o buscando serlo, de Kosovo a tal o cual región de Ã?frica. Esta multiplicación de Estados a escala del mundo ciertamente se debieron en parte a la descolonización o al acceso a la existencia nacional de ciertos pueblos que lo deseaban y donde se podrÃa ver un progreso. Pero las potencias imperialistas, incluso las que fueron contrarias de abandonar la forma colonial de dominación, lo hicieron rompiendo las entidades más grandes, incitando a unos contra los otros, pueblos que antes vivÃan juntos. Muchas regiones del mundo llevan aún los estigmas de estas separaciones violentas. Asà la división entre India y Pakistán; asà aún la multitud de Estados artificiales creados, herencias de la dominación colonial de Francia en Ã?frica.

19.Algunas de las sesenta guerras que se han sucedido en el perÃodo actual son consecuencias directas o indirectas de la polÃtica de las potencias imperialistas con respecto de los pueblos que dominaban. Otras son el hecho de las mismas potencias imperialistas. A pesar de las elecciones y el referéndum sobre el proyecto de Constitución, el estado de guerra se prolonga en Irak. Es bastante difÃcil saber cual es la parte del sentimiento de opresión nacional contra el ocupante y cual es la parte de activismo de los diferentes grupos armados que, pretendiendo oponerse a los ocupantes americanos y británicos, se oponen sobretodo a sus competidores in situ, chiÃtas contra sunÃes, Kurdos contra Ã?rabes, y la parte de los clanes rivales al interior de cada una de estas categorÃas. No sólo no se ha restablecido la calma en Irak, sino que el riesgo de explosión en función de separaciones religiosas o étnicas persiste completamente.

20.PodrÃa ser que una parte de la población irakÃ, los Kurdos masacrados durante la guerra contra Irán o los chiÃtas cuyo levantamiento a final de la primera guerra del Golfo fue aplastado en sangre por los carros blindados de Saddam Hussein con el acuerdo tácito de las tropas americanas victoriosas, se encuentre vengada por el juicio del viejo dictador. Pero no se puede estar más que repugnado por este proceso que hace menos por condenar a Saddam Hussein que por hacer olvidar la aplastante responsabilidad de las grandes potencias. Las potencias imperialistas victoriosas tienen una larga costumbre de sacrificar los chivos expiatorios para no tocar lo esencial. El proceso de Nuremberg decidió la ejecución de algunas crápulas de alto vuelo del régimen nazi para preservar mejor al Estado alemán que éstos últimos habÃan dirigido y, sobre todo, a los grandes grupos capitalistas que habÃan sostenido al poder nazi y aquellos- no sólo alemanes- que habÃan visto con simpatÃa a Hitler romper el movimiento obrero alemán.

Saddam Hussein ha sido, durante cerca de treinta años, secuaz del imperialismo contra su propio pueblo ante todo, pero también, en ocasiones, contra los paÃses vecinos, como Irán. Sostenido y armado por todas las grandes potencias llamadas democráticas, Saddam Hussein ha desencadenado la guerra Irak-Irán, una de las más sangrientas en la región con más de un millón de muertos. Finalmente Saddam completa la larga lista de dictadores utilizados por el imperialismo en tanto era de su interés, para ser abandonados cuándo ya no les interesaba.

21.Puede que el próximo de la lista sea el dictador de Siria, Bachar El-Assad- cuyo padre ha sido utilizado por el imperialismo restableciendo el orden en un LÃbano entonces desgarrado por la guerra civil - que ahora ha dejado de ser útil. Que sea realmente responsable de atentar contra Rafik Hariri, como quiere demostrar una comisión de investigación creada para ello, o que el polÃtico y hombre de negocios libanés haya muerto vÃctima de sus propios negocios turbios, no cambia nada el hecho de que las grandes potencias, que han aceptado muy bien otros aspectos de la dictadura siria, busquen hoy desplazar a Siria del LÃbano y volver el régimen sirio más cooperativo haciendo planear la amenaza de su derrocamiento.

Pero la situación anárquica creada en Irak por el derrocamiento de Saddam Hussein vuelve probablemente más prudentes a los partidarios de la guerra americanos en cuánto a un derrocamiento brutal del régimen sirio sin que la sustitución de este régimen esté asegurada.

22.La opresión del pueblo palestino por el Estado de Israel constituye el principal factor de tensión en la región. Ariel Sharon ha aceptado retirar de Gaza su ejército y sus colonos para conservar mejor la mayorÃa de las colonias en Cisjordania.

EEUU parece comprometido en la enésima tentativa de estabilización de la situación sosteniendo a Sharon en la evacuación de la banda de Gaza y haciendo presión sobre la nueva dirección palestina de Mahmoud Abbas para que la Autoridad palestina asuma el mantenimiento del orden contra su propio pueblo en la zona que le ha sido concedida. No obstante, no era la pretendida intransigencia de Arafat el principal factor que se oponÃa al restablecimiento del orden bajo el control del Estado de Israel. Fue en primer lugar el levantamiento de la juventud palestina contra la opresión en las dos intifadas. Es, cada vez más, el activismo armado de las organizaciones el que la Autoridad palestina no tiene los medios de controlar.

No se puede predecir si la población palestina tendrá la misma energÃa para continuar la resistencia. Solo se puede constatar que la evacuación de Gaza por los colonos israelÃes nada ha cambiado la situación que habÃa puesto en movimiento la intifada. La banda de Gaza ha quedado como un inmenso campo de concentración que encierra a una población cuya aplastante mayorÃa está condenada a la pobreza y que, incluso para trabajar en la industria o en la construcción en Israel, es totalmente dependiente de la voluntad del gobierno israelÃ. La pobreza, la opresión, el "muro", tras el cual se quiere encerrar a todo un pueblo, las vejaciones de un ejército israelà manejado por la extrema derecha, continúan manteniendo una situación explosiva.

23.Hay que señalar, una vez más, el callejón sin salida en el cual los nacionalismos opuestos han conducido a dos pueblos que viven sobre el mismo territorio y cuya colaboración habrÃa podido se un ejemplo para toda la región. El nacionalismo de los fundadores y dirigentes del Estado opresor, Israel, ante todo. No han sabido o querido ligar la suerte del pueblo de Israel al de las masas explotadas árabes en medio de las cuales se instalaron. Han hecho del Estado de Israel el instrumento del imperialismo en general y del imperialismo americano en particular en esta región, cavando un rÃo de sangre entre la población israelà y palestina.

24.El nacionalismo palestino de la OLP, por su lado, retomando por su cuenta la legÃtima aspiración de la población palestina a oponerse a la opresión del Estado de Israel no ha sabido, o más bien no ha querido, dirigirse a los explotados de Israel, ni tampoco a los explotados árabes de paÃses vecinos.

Muchos de los fundadores del Estado de Israel se reivindican de un sionismo de izquierda, es decir, del socialismo. La resistencia palestina de donde ha salido la OLP se dice progresista, es decir, para algunos de sus componentes, marxista y revolucionaria. Hay que constatar que llevando a sus pueblos respectivos sobre la vÃa sin salida del enfrentamiento de dos nacionalismos opuestos, han favorecido cada uno a su propia extrema derecha. Es tan manifiesto en Israel con Sharon, hombre de derecha contestado sobre todo sobre por su extrema derecha, como en los territorios palestinos donde el centro de gravedad de la resistencia se desplaza cada vez más hacia la organización islamista Hamas.

25.Por su parte Afganistán tiene derecho a su dosis de "democracia" a la salsa americana. Pero allà aún, la presencia de tropas occidentales diversas- entre ellas tropas francesas- no ha puesto fin al estado de guerra. La "democratización" se reduce a que los viejos jefes de clanes o jefes de guerra han hecho consagrar su poder por sufragio universal, puesto que esta es la nueva moda impuesta por los americanos. Pero a juzgar por la suerte impuesta a las mujeres, esta "democracia" de allà se acomoda demasiado bien a la opresión y al retroceso social más repugnante. Y en algunos aspectos, esta pseudo-democracia parlamentaria es menos democrática aún que lo fue la dictadura de Najibullah, apoyado por los rusos, que al menos hizo que una mujer pudiese pasear en Kaboul sin velo.

26.La descomposición de la Unión Soviética condujo a los EEUU a meter mano en numerosos Estados surgidos de esta descomposición. A veces, lo han hecho a consecuencia de movimientos populares más o menos amplios, dirigidos contra el equipo polÃtico del momento ligado a Moscú. Las revoluciones "de la rosa" en Georgia, "naranja" en Ukrania, "de los tulipanes" en Kirguizistán han conducido en efecto a la sustitución de equipos ligados a Moscú y a sus reemplazos por otros más favorables a Washington. En otros lugares, como en Uzbekistán, es el mismo equipo polÃtico el que, en un primer momento, aceptó la presencia de bases americanas antes de cambiar de parecer y exigir su salida.

Toda esta región, situada en un lugar estratégico entre Rusia, India y China, próximas a las regiones petrolÃferas, es el teatro de una sorda lucha de influencia entre EEUU y Rusia.

A pesar de la presentación entusiasta que los medios occidentales han hecho de las revoluciones "de la rosa" o "naranja", los cambios de equipos no se han traducido por más democracia ni por menos corrupción. En Ukrania, en particular, el dúo Youchtchenko-Timochenko presentado como pro-occidental ha estallado nueve meses después de la revolución "naranja" en un ambiente de escándalos y corrupción a gran escala.

27.No hay mayores cambios este año en Rusia. Putin continúa su guerra en Chechenia con la bendición de todas las grandes potencias. Pero, más allá de Chechenia, es todo el Caúcaso el que vive en un clima de guerra larvada con atentados, tomas de rehenes y enfrentamientos entre grupos militares. Si EEUU tiene asegurada su presencia con una base militar establecida en Georgia, no contesta verdaderamente a Rusia el papel de gendarme en esta región del Caúcaso, sometida no sólo a las fuerzas centrÃfugas de los diferentes nacionalismos o fundamentalismos religiosos contra el Estado ruso sino también contra el Estado georgiano, asà como a enfrentamientos entre pulse locales, padrinos de la droga o traficantes de armas.

28.El alza mundial de los precios del petróleo hace que la economÃa rusa haya conocido un nuevo año de crecimiento. Pero, puestas aparte las grandes maniobras de los trusts petrolÃferos, el flujo de inversiones de capitales occidentales hacia Rusia es débil. El pretendido "crecimiento" económico del año pasado se tradujo sobre todo por una nueva aceleración de fugas de capitales hacia Occidente. Los burócratas rusos convertidos en riquÃsimos hombres de negocios prefieren poner su dinero a cubierto en Occidente, más que ponerlo en el desarrollo de Rusia sobre una base capitalista. No es la condena a nueve años de prisión en Siberia del burócrata millonario Khodorkovski la que les va a incitar a cambiar de actitud. No es suficiente que Putin traiga con gran bombo los restos de Denikine a Rusia para que la opinión pública burguesa le perdone la "renacionalización" de las empresas privatizadas, aunque estas privatizaciones eran el robo puro y simple de empresas del Estado.

29.El continente africano, y sobre todo su parte sub-sahariana, es donde el sistema imperialista mundial hace más estragos. Sólo algunos paÃses africanos se benefician de inversiones productivas: Ã?frica del Sur, el único paÃs africano semi-desarrollado que constituye un mercado significativo, o también los paÃses que disponen de recursos petrolÃferos. Pero para la mayor parte de Ã?frica, el capitalismo occidental no es más que un depredador: préstamos usureros a los regÃmenes, ventas de armas, robos puros y simples de los recursos naturales. Ã?frica, marginada cada vez más de los circuitos del comercio mundial, se hunde en la pobreza. La pobreza alimenta las guerras locales o étnicas que, a su alrededor, agravan la pobreza.

Ã?frica tiene el triste privilegio de concentrar en su suelo las guerras locales más numerosas y más mortÃferas: en Sudán, Uganda, Somalia y sobre todo en la República del Congo (exZaire) y muchos otros. Después del levantamiento militar que cortó al paÃs en dos, Costa de Marfil se añade a la lista de paÃses desgarrados por una guerra civil endémica.

30.El 2005 debÃa ser el año de la estabilización de Costa de Marfil y la reabsorción de la escisión que cortó al paÃs en dos tras la rebelión militar del 19 de septiembre de 2002. Los acuerdos de Marcoussis bajo los auspicios de Francia y la sucesión de acuerdos ( Accra 1, 2, 3, Pretoria 1) bajo auspicios de la OUA (Organización de la Unidad Africana) debÃan conducir al desarme de las unidades rebeldes en el norte y de las milicias pro-Gbagbo al sur y a la organización de elecciones el 30 de octubre de 2005, con la participación de todos los protagonistas (Gbagbo, Bedié, Ouattara, principalmente) cuya rivalidad por la sucesión de Houphouet-Boigny desgarra al paÃs desde hace bastantes años.

Ninguno de los dos campos se ha desarmado y la elección presidencial del 30 de octubre de 2005 no ha tenido lugar. El último hallazgo de la diplomacia internacional es la de proponer un perÃodo de transición de un año, manteniendo a Gbagbo a la cabeza del Estado pero flanqueado de un Primer Ministro con amplios poderes, en particular, el de la organización "neutra" de la elección presidencial antes del 31 de octubre de 2006. Pero este nuevo hallazgo no será suficiente ni para desarmar a las milicias privadas ni para impedir su multiplicación.

31.No sabemos, a fecha de este texto, cómo se traducirá este plazo del 30 de octubre y después, la fuerte agravación de la guerra civil latente. La simple prolongación de la crisis actual se traduce ya por un frenazo de la vida económica, el empeoramiento de las condiciones de vida de las clases populares, de los conflictos locales empujados sobre la vÃa del etnismo por los clanes rivales, la transformación en actividades permanentes de las extorsiones practicadas por las bandas armadas oficiales y oficiosas.

32.La presencia militar francesa no frena la degradación de la situación, sino por el contrario, la empeora. Gbagbo no es más que un demagogo cuando mezcla a su polÃtica étnica una fraseologÃa anti-francesa. Pero si esta fraseologÃa encuentra un gran eco, es en razón del pasado colonial y sus infamias, prolongado más tarde por el mantenimiento de la influencia de los grupos capitalistas franceses sobre los principales sectores económicos y por la presencia de sus cuadros y de una pequeña burguesÃa especuladora originaria de la metrópolis que hace una fortuna a costa de la población. La salida forzosa de muchos de ellos tras los acontecimientos de noviembre de 2004 no ha podido borrar este pasado, no más que la tendencia de los grandes grupos capitalistas franceses a desplazar el centro de sus actividades a otros lugares (a Togo sobre todo).

La única razón de la presencia del ejército francés en Costa de Marfil reside en la protección de los intereses económicos, polÃticos y diplomáticos del imperialismo francés en este paÃs y, más allá, en las antiguas colonias francesas de Ã?frica. Reiteramos en consecuencia lo que afirmamos en el congreso del año anterior: "¡Tropas y especuladores franceses, fuera de Costa de Marfil y, por extensión, de todos los paÃses de Ã?frica!".

33.La comedia pseudo-electoral en Togo, que ha oficializado la transmisión del poder a los hijos de Eyadéma a la muerte de su padre, ha concretado este año el triste papel del imperialismo francés en sus excolonias. La represión ha hecho callar, por el momento, las oposiciones a esta dictadura hereditaria patrocinada por el imperialismo francés, pero nadie dice que este paÃs pueda continuar sirviendo de base de repliegue a las empresas capitalistas francesas que la inseguridad creciente aleja de Costa de Marfil.

34.El imperialismo francés se ha manifestado recientemente en el mar del Caribe, interviniendo en HaitÃ, al lado de EEUU, para deponer al comienzo de 2004 al presidente del momento, Aristide. Ciertamente, el ex pequeño cura de los pobres, elegido en su primera vez en 1990 en una verdadera oleada de entusiasmo por parte de la población pobre, se ha convertido en el momento de su expulsión en un dictador ávido de poder y de dinero. Se puede constatar un año y medio después de su derrocamiento que la situación en Haità continúa degradándose y que la población está resignada al reino de las bandas armadas de las cuales el ejército bajo mando de la ONU constituye una banda armada más.

Las dos grandes potencias tutelares, EEUU y Francia, tiene una mayor responsabilidad en la transformación de este paÃs en una prisión para pobres, paÃs que tanto ha contribuido al enriquecimiento de la burguesÃa norteamericana y francesa. Pero si las grandes potencias imperialistas intervienen periódicamente en la vida polÃtica de este paÃs, no se trata para ninguna de ellas, de devolver siquiera una parte de las riquezas robadas a Haità durante los siglos de la esclavitud, de la cultura azucarera impuesta, de los robos financieros, ni de lo que se roba por el cambio ilegal y por el hecho de los bajos salarios. Este paÃs constituye uno de los ejemplos más flagrantes de la imposibilidad para los paÃses empobrecidos por el gran capital de levantar cabeza bajo la dominación imperialista.

35.América Latina, donde las desigualdades sociales, la opresión y el dominio americano han producido a menudo insurrecciones o movimientos de guerrilla, a menudo ha proporcionado un modelo a la extrema izquierda mundial y sobre todo europea, encaminado a sustituir la defensa de las ideas comunistas originales por un seguidismo de estos movimientos. El castrismo con su variante guevarista, después el sandinismo, han estado de esta forma presente en el pasado como sustitutos del comunismo.

El régimen sandinista en Nicaragua acabando como ha acabado, el régimen castrista pasando cada vez más difÃcilmente por un modelo, el seguidismo ha sido focalizado más recientemente sobre la persona y el partido de Lula, en Brasil. Estando Lula en el poder, su régimen está a medio camino de su mandato. Aparece salpicado de escándalos de corrupción y sobretodo es un ejecutor leal de la voluntad del imperialismo. De golpe, este seguidismo ha encontrado un nuevo "favorito" en la persona de Chávez, militar que ha conquistado el poder en Venezuela.

Si nosotros somos por supuesto solidarios de Chávez cuando choca con las tretas del imperialismo americano, como continuamos siendo solidarios del régimen castrista pues aquellos que denuncian el carácter dictatorial sostienen dictaduras mucho más infames que ni siquiera han aportado a las clases populares lo que el régimen castrista ha aportado a los suyos -educación, sanidad pública y cierto sentimiento de dignidad- ni uno ni el otro representan ni de cerca ni de lejos los intereses de sus clases pobres y aún menos los del comunismo revolucionario (del cual Chavez jamás se ha reclamado).

36.Las guerras y conflictos se añaden a la miseria para alimentar las migraciones internacionales. Pero las migraciones constituyen también una mezcla de las clases trabajadoras. Los que, viniendo de Méjico o del conjunto de América Latina, enfrentándose a las vallas eléctricas a lo largo de la frontera americana, los que en Ceuta y Melilla arriesgan su vida franqueando las alambradas de espinos o los que escapan a la muerte sobre embarcaciones fortuitas a los alrededores de Gibraltar o viniendo de Haità desde los mares del Caribe y que llegan en los paÃses imperialistas, acabarán por darse cuenta de que ésto no es el paraÃso y de que no hay paraÃso para los pobres en un universo dominado por el imperialismo.

Esta mezcla fÃsica de la clase obrera de hoy, como el reforzamiento numérico de un proletariado moderno en China o India, forman el proletariado moderno de hoy. No es menos numeroso que en perÃodos de la historia donde han llevado a cabo grandes luchas, ni tampoco pesan menos, por su lugar en la producción, sobre el futuro de la humanidad.

Existen los medios de volver a tomar el papel histórico que es el suyo y que no puede ser más que el suyo para la transformación de la sociedad. Lo que falta es la conciencia polÃtica, es decir, partidos para personificarla. Guardan toda su validez las lÃneas escritas hace cerca de 70 años en El Programa de Transición: "La crisis actual de la civilización humana es la crisis de la dirección proletaria"

24 de octubre de 2005