Los dirigentes nos llevan a la catástrofe

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 27 de julio de 2026
27 de julio de 2026

Los incendios del verano parecen imposibles de contener, como si nuestra sociedad ya no podía más frente a una naturaleza desencadenada… pero no es cierto. Nos faltan dramáticamente aviones anfibios porque el Estado no quiso dotarse de una flota moderna y suficiente. Allí donde el incendio hace estragos, en la región de Burdeos, a pocos kilómetros de las llamas se encuentran fábricas de Dassault de las que cada mes salen tres cazas Rafale. ¿Acaso no hubiera sido bueno obligar a Dassault a implementar una línea de producción de aviones de agua? ¡Pero es que no le proporcionaría beneficios suficientes!

La impotencia frente al incendio es fruto de una sociedad capitalista incontrolable y destructora, porque todo se mueve en busca de ganancias máximas e inmediatas para la gran burguesía.

Otro incendio nos amenaza, y es el de los precios del combustible, que acaban de batir sus récord. ¡Cuánta generosidad la de TotalEnergies al decretar un techo de los precios de la gasolina y el diésel en 1,99 y 2,25 euros el litro! Al mismo tiempo, el grupo anuncia ante el mundo financiero unos resultados fuera de lo común. En el primer semestre de 2026, TotalEnergies ha realizado un beneficio neto de 11.400 millones de euros, o sea un 50% más que el año pasado en el mismo periodo. Durante esos mismos seis meses, el precio de un litro de carburante ha subido 40 céntimos.

La portavoz del Gobierno dice que hay que acabar con el “Total bashing”, ¡como si tuviera que defender una pobre víctima! Y añadió que “es una suerte tener en Francia a una gran energética global capaz de garantizar nuestro abastecimiento”. O sea que no sólo valida el robo del que el grupo TotalEnergies publica el resultado, sino que, para ella, ¡además habría que darle las gracias! Esos dirigentes políticos, una vez en el poder, defienden sin condiciones a los capitalistas, por muy ricos y parásitos que sean.

El petróleo sube a causa del bloqueo del estrecho de Ormuz. Mientras tanto, el bloqueo por parte de los Hutíes de Yemen, aliados de Irán, de otro estrecho, el de Bab el Mandeb, podría agravar la situación al reducir la exportación de petróleo especialmente desde Arabia Saudí. El propio director de TotalEnergies, Patrick Pouyanne, reconoció que la especulación sobre los precios petroleros a raíz del conflicto en Oriente Medio es una fuente considerable de ingresos financieros. “Nuestra actividad de trading de petróleo bruto y productos refinados tiene mucho éxito”, dijo.

La realidad es que el comercio petrolero lleva mucho tiempo controlado por un puñado de grupos capitalistas, entre los cuales está TotalEnergies, detrás de las petroleras estadounidenses ExxonMobil, Chevron, la anglo-neerlandesa Shell y la británica BP. Ese monopolio permite a las compañías crear penurias o en todo caso aprovechar los acontecimientos internacionales para provocarlas. Su política puede resumirse en: producir y vender menos, pero mucho más caro.

No se trata únicamente de los precios de la gasolina: también han subido los frutos y las verduras. Es verdad que los precios energéticos son la base de la economía, por lo tanto, cuando suben, esto significa que casi todos los productos y servicios van a subir igual.

Quienes se benefician de las subidas son los grandes grupos monopolísticos capaces de pactar una política de precios entre ellos, tipo los grupos de la industria automóvil, del transporte marítimo, del acero, la química, etc. Mientras tanto, los pequeños tendederos tienen miedo a subir los precios porque temen perder sus clientes, y se encuentran abocados a la quiebra.

Al final de la cadena, quienes sólo tenemos nuestros brazos, energía y cerebros por vender, o sea los trabajadores, pagaremos todas las subidas de precios perdiendo poder adquisitivo. Frente al peligro de otra nueva oleada inflacionista, hace falta defender una reivindicación común: la subida masiva de los sueldos y pensiones y la indexación sobre los precios.

Para conseguirlo, sólo podemos contar con nuestras propias fuerzas, incluso para conseguir controlar nosotros mismos los precios y más generalmente el cómo se dirige la sociedad. Quienes nos gobiernan nos están llevando a la catástrofe y sólo los trabajadores podemos impedírselo.

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresas del 27 de julio de 2026