¡No a la guerra entre trabajadores!

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 14 de septiembre de 2026
14 de septiembre de 2026

Le Pen ha iniciado su campaña y su línea política es muy clara: se ha declarado la guerra a los trabajadores inmigrantes. Es una maniobra de distracción y da asco.

¿Quién nos estafa hoy en día cuando repostamos en la gasolinera? ¿Los inmigrantes o los depredadores que dirigen Total y compañía y que cobran miles de millones? ¿Quién cierra fábrica tras fábrica, quitándoles a los trabajadores, sea cual sea su origen, su única fuente de ingreso ? ¿Acaso no es una pandilla de parásitos y herederos como los Peugeot, los Agnelli o los Mulliez? ¿Quién aplasta nuestros salarios y empeora nuestras condiciones laborales ? ¿El vecino pobre de al lado que cobra el ingreso mínimo vital o los grandes accionistas que nunca se han ensuciado las manos currando?

Le Pen pretende resolver el problema de la vivienda. Pero su “solución” no consiste en obligar a Vinci o a Bouygues a construir o renovar más viviendas. Tampoco consiste en requisar las viviendas vacías. Consiste en instaurar “la prioridad nacional”. Quiere privar de vivienda a los asistentes a domicilio, a los obreros, a los trabajadores de limpieza… en definitiva, a todos aquellos que son indispensables para el funcionamiento de la sociedad.

Los trabajadores inmigrantes podrán pasarse la vida construyendo y renovando viviendas sociales hasta romperse la espalda, ¡pero no podrán vivir en ellas! Y cuando Le Pen habla de suprimir las ayudas para el alquiler (APL) a unos, no es para aumentar las prestaciones de los franceses que las necesitan, sino para sanear las arcas del Estado en lugar de hacerlo con los más ricos.

Esta forma de dividir y enfrentar a los trabajadores entre sí, cuando todos compartimos unas condiciones de trabajo y de vida cada vez más duras, es indignante.

Los trabajadores forman un solo bando

¿Acaso los trabajadores tendrían que pelearse para decidir quién tendrá derecho a una vivienda, quién cobrará un sueldo, quién conseguirá una plaza en una guardería o quién será atendido adecuadamente en el hospital? ¿Y, una vez más, los trabajadores inmigrantes solo tendrían derecho a trabajar sin descanso?

Si razonamos así, si no comprendemos que debemos enfrentarnos únicamente a los parásitos y aprovechados, es decir, a la gran patronal, seguiremos perdiendo terreno.  

Los hijos e hijas del multimillonario Bernard Arnault nunca tendrán que esperar años para acceder a una vivienda social. Poseen varios palacios y residencias secundarias en distintos países.

Disponen de clínicas privadas y médicos particulares; nunca tendrán que apuntarse a una lista de espera para operarse. Mientras que nosotros, los trabajadores, ya no podemos ir a ver a nuestros padres o amigos los fines de semana porque la gasolina se ha encarecido demasiado, ellos se gastan miles de euros en una sola noche.

Nuestros únicos enemigos

En estos momentos, un multimillonario engreído, MC Pao, recorre los platós de televisión, rebosante de desprecio por el mundo laboral. Explica que su estilo de vida le cuesta 20 millones de euros al año y que puede gastarse 200.000 euros en una sola cena. Que su empresa hospitalaria —pues es de los que se enriquecen a costa de nuestra salud— va a despedir a personal administrativo, que será sustituido por inteligencia artificial. Y se trata solo de un pequeño multimillonario en comparación con otros, más discretos, que acumulan decenas de miles de millones y causan daño a una escala mucho mayor.

Es hacia esos multimillonarios hacia donde hay que dirigir la mirada, pues son ellos quienes se quedan con el fruto de nuestro trabajo, del trabajo conjunto de los franceses y los inmigrantes.

Le Pen quiere que los trabajadores nos peleemos. Es a nuestros explotadores a quienes hay que plantar cara. Sea cual sea el origen o el color de la piel, levantarse a las 4 de la mañana es agotador para todo el mundo. Repetir mil veces el mismo gesto en una cadena de montaje desgasta los mismos tendones y los mismos nervios. Contra los demagogos del tipo de Le Pen y contra la patronal, que utilizan todos los recursos posibles para dividirnos, debemos volver a tomar conciencia de nuestros intereses comunes.

Volver a la lucha de clases

Para dejar de ser aplastados por la burguesía, tendremos que salir de nuestra pasividad. El 29 de septiembre, los trabajadores del sector público y los bomberos están llamados a la huelga por sus salarios y por más recursos. Se trata pues del problema de todos.

A otros les gustaría “volver a ocupar las rotondas”, como ocurrió durante el movimiento de los chalecos amarillos. Si la voluntad de actuar se extiende realmente en el mundo laboral, tendrá que dirigirse contra los capitalistas que nos condenan a repartirnos las migajas que bien les place dejarnos.

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresa del 31 de agosto de 2026