Desastre climático: ¡que paguen los responsables capitalistas!

Textos del semanario Lutte Ouvrière - 17 de agosto de 2026
17 de agosto de 2026

El descenso relativo de las temperaturas quizá proporcione un respiro a los habitantes de viviendas que parecen calderas y a los trabajadores confinados en oficinas y talleres sobrecalentados. Quizá los incendios pierdan intensidad y los bomberos puedan descansar un poco antes de la próxima crisis.

Pero, ¿qué balance se extrae de estas semanas de pesadilla? El Gobierno no ha escatimado en bonitas palabras sobre el heroísmo de unos y otros y la magia de la unidad nacional. Sin embargo, a los bomberos —cuya falta de medios es flagrante y que estaban en huelga el 13 de agosto—, el ministro del Interior, Núñez, no tiene nada concreto que ofrecerles.

Lecornu y un grupo de ministros se desplazaron el lunes a Mérignac, cerca de Burdeos, prometiendo medidas de emergencia para la reconstrucción y la reactivación de la actividad en las zonas más afectadas por los incendios. Pero sabemos por experiencia que las ayudas y las subvenciones beneficiarán sobre todo a las grandes empresas de todos los sectores, desde la agricultura hasta el turismo.

En cuanto a lo que sería imprescindible para combatir estos numerosos y devastadores incendios, eso no es problema del Gobierno. Este afirma no poder «cuantificar con precisión» lo que se podría destinar a los bomberos, sobre todo en lo que respecta a las plazas necesarias. Tras los Canadair, prometidos por Macron pero que nunca se han presupuestado, el Gobierno tampoco tiene dinero para equipos básicos e imprescindibles, como las máscaras filtrantes eficaces, a 50 euros la unidad.

Quieren hacernos pagar la factura

Como han señalado los representantes de los bomberos, ya se trate de incendios, de sanidad, de educación o de cualquier otra necesidad de la población, la respuesta de los dirigentes siempre oscila entre «las arcas están vacías» y «no es un problema de medios».

Al mismo tiempo, el Gobierno advierte: todo esto va a salir caro y habrá que encontrar esos miles de millones en alguna parte. La ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, estima que el coste de la ola de calor y la sequía oscila entre 10 000 y 15 000 millones de euros.

La población ya está pagando un alto precio por estas catástrofes, con condiciones de trabajo y de vida aún más duras y al pasar por caja en el supermercado. El anuncio de las consecuencias de la sequía sobre las cosechas, tanto actuales como futuras, está provocando, de hecho, un aumento de los precios desde hoy mismo. Y las subidas actuales se suman a las anteriores, ya que los precios de las frutas y verduras han aumentado una media del 62 % en los últimos diez años.

Con el pretexto de que el presupuesto del Estado sería aún más difícil de cuadrar, se prevén nuevos ataques contra el mundo laboral. Lescure, el ministro de Economía, vuelve a poner sobre la mesa la congelación de las pensiones como una «medida de ahorro». Según él, esta medida sería necesaria debido a los efectos de la ola de calor, las guerras y el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Pero si las arcas del Estado están vacías, las de las grandes empresas rebosan. Los beneficios netos del gigante petrolero TotalEnergies, solo en el primer semestre de 2026, ascienden a más de 11 000 millones: suficiente para cubrir el coste de la ola de calor anunciado por Barbut. Y los resultados presentados por las grandes empresas del CAC 40 han vuelto a batir récords… ¡Ahí es donde están los miles de millones necesarios para hacer frente a los daños!

Quitar a los capitalistas su poder de causar daño

Sería aún más legítimo tomar los beneficios de los capitalistas para hacer frente a las consecuencias del cambio climático, ya que su economía es la responsable de ello.

La producción y el transporte de mercancías por todo el mundo, la organización y la elección de los modos de producción de energía, y la gestión de los recursos hídricos son cuestiones vitales para la humanidad. Sin embargo, ninguna de ellas se aborda desde otra perspectiva que no sea la siguiente: ¿cuánto reportará esto a los accionistas? ¿En qué sector invertir para ganar más dinero? Su única moral es «¡Después de mis beneficios, que venga el diluvio!», lo que excluye cualquier intento de organizar y planificar la economía.

La competencia por el reparto de los recursos y los mercados es también la causa de las guerras que amenazan con generalizarse y del rearme para el que los Estados, entre ellos Francia, saben encontrar decenas de miles de millones.

Esta minoría capitalista, parásita e irresponsable, sumerge a la humanidad en la barbarie y el caos. Los trabajadores, que son los que hacen que todo funcione, tienen los medios para oponerse a ello tomando el poder y dirigiendo ellos mismos la sociedad.

Nathalie Arthaud
Editorial de los boletines de empresa del 17 de agosto de 2026