Marruecos: las razones de la desesperación

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 5 de agosto de 2026
5 de agosto de 2026

El jueves 30 de julio, decenas de miles de jóvenes intentaron llegar a nado al enclave español de Ceuta con la esperanza de entrar en la Unión Europea. La mayoría de estos jóvenes describen la sensación de estar en un callejón sin salida que les impulsó a actuar. 

Algunos comentaristas han querido ver en ello el efecto de los rumores y un efecto dominó contagioso en las redes sociales. Algunos de estos jóvenes incluso declararon después que no sabían por qué se habían marchado. Una expresiva expresión inglesa, NEET (ni empleo, ni estudios, ni formación), designa a la juventud abandonada en Marruecos: ¡3 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años! Además, incluso entre quienes cuentan con una buena formación, o incluso con un trabajo, muchos no logran salir adelante. Así, una joven futbolista de Tetuán de 20 años, que trabajaba en los cementerios para ayudar a su familia, se ahogó mientras nadaba hacia Ceuta. Algunos restaurantes o bares de la región se han quedado sin empleados, que se han marchado, con su ropa de trabajo puesta, con la esperanza de tener una vida mejor.

Un socorrista que había venido con sus amigos desde más lejos, de los barrios populares de Casablanca, esperaba ganar en Europa lo suficiente para pagar el tratamiento médico de sus padres. Aún escondido en el enclave tras la devolución de la gran mayoría, un comercial afirma haber dejado su trabajo en Marruecos, que no estaba tan mal pagado —8 000 dirhams al mes, es decir, 745 euros—, porque no consigue tener su propio piso. Otros denuncian la falta de justicia o de libertades individuales. Aún escondido en el enclave tras la expulsión de la gran mayoría, un comercial afirma haber dejado su trabajo, que no estaba tan mal pagado —8 000 dirhams al mes, es decir, 745 euros—, para irse a Marruecos, porque no consigue tener su propio piso. Otros denuncian la falta de justicia o de libertades individuales.

Esta juventud es, en parte, la misma que se manifestó el otoño pasado para denunciar la falta de recursos en los hospitales o en la educación y que sufrió la represión. No puede resignarse a la situación que vive.