Ceuta y Melilla, legados de la colonización

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Textos del semanario Lutte Ouvrière - 5 de agosto de 2026
5 de agosto de 2026

Los enclaves de Ceuta y Melilla son pequeños fragmentos de lo que fue el Imperio español. 

Ceuta, que por entonces era uno de los puertos más importantes del mundo árabe-musulmán, fue conquistada por Portugal en 1415, en el marco de la Reconquista, la ofensiva cristiana que puso fin a los reinos musulmanes de la Península Ibérica. Ceuta formó parte posteriormente de la Unión Ibérica entre 1580 y 1640, antes de seguir siendo española tras la disolución de dicha unión entre Portugal y España. Por su parte, Melilla fue conquistada por la Corona de Castilla en 1497, cinco años después de que el último reino musulmán fuera derrotado en Granada.

Aunque el Imperio español se desintegró en el siglo XIX, el país se empeñó en conservar ambos territorios. De hecho, eran estratégicos para proteger el comercio marítimo del reino, en particular Ceuta, situada a la entrada del Mediterráneo, a solo unos quince kilómetros de España.

Entre 1912 y 1956, Marruecos fue un protectorado franco-español, eufemismo utilizado para referirse a lo que en realidad era un dominio colonial compartido. Ceuta y Melilla eran entonces las bases administrativas y militares desde las que España ejercía su control sobre una parte de Marruecos, al norte y al suroeste. Entre 1921 y 1927, Francia y España, aliadas, libraron la guerra del Rif, una feroz contienda colonial por la conquista de la zona del norte de Marruecos, no muy lejos de ambas ciudades.

Fue en Ceuta donde comenzó en 1936 la rebelión militar de Franco que desencadenó la Guerra Civil española.

Cuando Marruecos se independizó en 1956, España conservó los dos enclaves, así como territorios cercanos a la costa marroquí: los peñones de Vélez de la Gomera y Alhucemas, las islas Chafarinas y el islote de Perejil. Marruecos, que reclama la soberanía sobre estos distintos territorios, siempre se ha topado con la negativa rotunda de España, incluso bajo los gobiernos denominados de izquierda. Cuando cerca de 60 000 jóvenes migrantes marroquíes entraron en Ceuta antes de ser devueltos sin miramientos, Pedro Sánchez denunció el viernes 31 de julio «una violación de la integridad territorial de España». La era de las colonias aún no ha terminado.