Ceuta: las mentiras de los políticos

Textos del semanario Lutte Ouvrière - 5 de agosto de 2026
5 de agosto de 2026

La situación en Ceuta ha dado lugar a una instrumentalización descarada por parte de los dirigentes de la derecha y la extrema derecha, al igual que hacen los gobernantes europeos.

El presidente del partido «Les Républicains» (derecha), Bruno Retailleau, ha pedido que se suspenda la pertenencia de España al espacio Schengen. Por su parte, Emmanuel Macron y el ministro del Interior, Laurent Nuñez, han anunciado con orgullo un refuerzo de los controles en la frontera con España. Sin embargo, todos saben muy bien que ninguno de los jóvenes marroquíes que entraron en Ceuta —para ser devueltos casi de inmediato por las autoridades españolas— tenía la más mínima posibilidad de llegar a la península ibérica y mucho menos a Francia o Italia.

Los políticos lo saben, pero cuando se trata de crear una cortina de humo para desviar la atención de los trabajadores de sus verdaderos enemigos, todos los medios son válidos, y la competencia es feroz. Bruno Retailleau y el Rassemblement National coinciden en denunciar las regularizaciones decididas por el Gobierno español la pasada primavera, alegando que, sin ellas, las personas que intentan llegar a Europa no lo harían. Evidentemente, esto es una mentira, ya que tanto en Europa como en Estados Unidos, por ejemplo, millones de trabajadores ya están condenados a vivir en situación irregular, pero aun así intentan quedarse para mantener a su familia o a su pueblo. A estos demagogos tampoco les importa que esas famosas regularizaciones afectaran principalmente a trabajadores que llevaban años viviendo, trabajando y pagando sus impuestos en España, y que cesaran a finales de junio.

El partido 'Reagrupamiento Nacional' va más allá al exigir que la libertad de circulación en el espacio Schengen se reserve exclusivamente a los ciudadanos europeos y no se aplique a las personas que dispongan de un permiso de residencia. En realidad, los extranjeros, incluso los que se encuentran en situación regular, ya no tienen los mismos derechos que los ciudadanos europeos en este ámbito: por ejemplo, no es posible trabajar en Alemania simplemente con un permiso de residencia expedido por el Estado francés, ni viceversa.

En definitiva, no hay ni una pizca de verdad en esta propaganda xenófoba, pero eso, de todos modos, no era su problema.