El martes 29 de septiembre está convocada una jornada de huelga en el sector público. Los bomberos se han sumado a la convocatoria y se les han unido sindicatos del sector privado (químico, metalúrgico…).
Circulan otras convocatorias inspiradas en los Chalecos Amarillos, como la del 17 de octubre. ¡Pues hay que estar ahí, porque sólo nos haremos respetar luchando lo más unidos posible!
¡Basta ya de extorsión!
La subida de los combustibles nos está asfixiando a todos. Algunos trabajadores han sustituido el coche por el patinete eléctrico. Otros duermen en el aparcamiento de su empresa para reducir los desplazamientos de ida y vuelta. Todos estamos ya reduciendo nuestros desplazamientos al mínimo imprescindible.
¿Y cuánto habrá que desembolsar para llenar el depósito de gasóleo? ¿Un salario y medio, dos salarios? ¡Los sacrificios tienen un límite y ya lo hemos superado con creces!
Macron y el Gobierno quieren adormecernos explicándonos que no podemos hacer nada al respecto porque somos víctimas de una guerra que no hemos elegido. ¡Qué mentirosos! La subida vertiginosa del combustible la deciden y la provocan las petroleras, que se aprovechan de la guerra para especular y vender más caro. ¡Incluso aprovechan para disparar sus márgenes de refinado!
Al fijar un techo a sus precios, TotalEnergies se hace pasar por generosa. Pero la gran empresa anuncia más de 10.000 millones de beneficios en seis meses, un 72% más que el año pasado. Prueba de que podría perfectamente mantener sus precios mucho más bajos y de que se está enriqueciendo a nuestra costa, como las demás. Lo mínimo sería expropiar esos beneficios extraordinarios para bajar los precios en las gasolineras. Sólo así se pondrá fin a esta estafa y frenar la inflación que se está generalizando.
Indexar los salarios y las pensiones
Todos los precios suben, en la industria química, la construcción, la alimentación… Las grandes empresas ya explican que se ven obligadas a repercutir el aumento de sus costes en sus precios. ¿Y la estafa la tendríamos que aguantar nosotros, los trabajadores, junto con las pequeñas empresas?
La única forma de proteger nuestro poder adquisitivo es conseguir subidas salariales que compensen la inflación y lograr que se indexen a los precios.
Las rebajas de impuestos no serían más que un engaño. A ver, ¿quién se supone que compensaría las pérdidas de las arcas del Estado? ¡Pues en ningún caso los especuladores actuales, ni los accionistas que se llenan los bolsillos! Porque hacer pagar a la gran patronal no figura en absoluto en el programa del Gobierno, ni siquiera en el de quienes, como Le Pen, abogan por tales rebajas. Así pues, de una forma u otra, la carga recaería sobre nosotros.
No hay otra solución. Es necesario, para toda la clase trabajadora, que los ingresos se indexen a la inflación. Es vital para todos nosotros, tanto para los trabajadores del sector privado como para los del público. Lo es para los jubilados, que desde luego no son unos privilegiados. Y lo es para quienes se ven obligados a vivir de prestaciones porque han sido despedidos o porque tienen una discapacidad.
¡No a los ataques del Gobierno!
En cambio, el Gobierno tiene previsto congelar los salarios de la función pública con el pretexto de la deuda. ¡Como si la Educación, los hospitales y las administraciones territoriales no fueran ya el reino de los salarios bajos y de los empleos cada vez más precarios!
Lecornu también quiere hacer pagar a “los jubilados acomodados”. Pero no se trata de Bernard Arnault. Según el primer ministro, se empieza a ser “acomodado” con una pensión de 2 000 euros. ¡Qué desfachatez!
¡No les corresponde a los trabajadores, los jubilados, los enfermos, los inquilinos pagar la deuda del Estado! ¡Y no creamos al Gobierno cuando habla de “esfuerzos compartidos”!
¿Acaso los capitalistas aceptan reducir sus beneficios y sus dividendos porque las guerras se extienden y la crisis se agrava? ¿Están dispuestos a pagar un poco más de impuestos por la deuda? ¡Todo lo contrario, siempre quieren más!
La gran patronal, los parásitos y los subvencionados más ricos del país imponen sus intereses egoístas a toda la población. Las mujeres y los hombres que trabajan duro y son indispensables para el funcionamiento de la sociedad deben imponer los suyos.
¡Unos salarios y pensiones mejores y más recursos para los bomberos y los servicios públicos no son un gasto, sino un avance para la sociedad! ¡Así que salgamos en masa a la huelga y a la manifestación!
Nathalie Arthaud
Editorial de los boletines de empresa del 31 de agosto de 2026