Estados-Unidos: el poder para impulsar la economía se encuentra en la clase trabajadora

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18 de enero de 2021

Estamos presenciando una crisis política en este país, como no se había visto en décadas, resultado de la ocupación del edificio del Capitolio por unos cientos de derechistas mientras miles de partidarios de Trump miraban.

Aunque el verdadero Estado, esos millones de administradores y las fuerzas armadas que mandan, nunca estuvo en peligro, los medios de comunicación, junto con los políticos del gobierno, han proyectado impotencia y pánico y han pedido a miles de fuerzas armadas que protejan la inauguración. Pero después de esa presión, ¿entonces qué?

El crecimiento de la derecha en este país es un problema serio. Pero la doble crisis que determina nuestro futuro es la pandemia y la crisis económica en curso y la destrucción de la infraestructura económica.

La defensa prometida contra la COVID-19 no ha llegado. Con millones de vacunas disponibles en los EE.UU., sólo un pequeño porcentaje de la población ha recibido una inyección. La escasez ya está impidiendo el proceso; la segunda inyección que es necesaria para aumentar la inmunidad puede que no se entregue, lo que deshace la eficacia de la vacuna. Las administraciones ya están diciendo que la población principal no recibirá las vacunas hasta el otoño.

Pfizer, el gigante farmacéutico que produce una de las dos vacunas desarrolladas y pagadas con dólares de los impuestos de los Estados Unidos, ha propuesto reducir la velocidad, sí, ¡reducir la producción de vacunas a medida que el número de muertes nacionales sube a cuatro mil por día!

Las nuevas infecciones están en niveles récord, y la economía se ha ralentizado hasta el punto de arrastrarse. Un millón más se han unido a los desempleados en sólo la última semana.

¿Quién puede impedir que las compañías farmacéuticas tomen decisiones que van en contra de los intereses públicos? ¿Quién puede hacer que abran sus manos y sus cuentas bancarias?

Ciertamente no los que participan en el multimillonario evento inaugural en el Capitolio. Las tropas que se están movilizando a través del país para este evento podrían estar dispensando vacunas! ¡Construyendo hospitales!

¿No es eso más importante que el evento al que han planeado asistir? ¿No es ya evidente que este sistema no tiene soluciones reales que ofrecer? ¿No está claro que nos van a decir que tengamos paciencia y que esperemos un poco más?

El nuevo gobierno de Biden presentará planes para hacer frente a la pandemia y al desastre económico que se está profundizando. Pero no tienen autoridad para liberar los miles de millones necesarios para lograr una solución rápida. ¡Wall Street les dice lo que tienen que hacer! Los puñados de familias ricas y poderosas que controlan todas las corporaciones y bancos y constituyen la clase dominante de los Estados Unidos también controlan el gobierno.

Y el único poder que puede forzarlos a liberar el dinero necesario para arrancar la economía de nuevo, mientras luchan contra el virus, es la clase trabajadora. En cada vecindario, en cada pueblo, en cada ciudad, las fuerzas están ahí para ponerse a trabajar, para producir vacunas, para distribuirlas, para reforzar los sistemas hospitalarios que fallan, para alimentar a los hambrientos y para construir viviendas para la población. Pregunte a la gente de su entorno si estaría dispuesta a movilizarse. La mayoría dirá "¡Sí!"

Hemos visto los comienzos de la organización en hospitales donde los médicos, enfermeras, ayudantes y asistentes demandan protección contra el virus. Vimos el poder de parar nuestro trabajo cuando la gente se alejó del trabajo para protegerse contra el virus. Cerramos plantas e industrias enteras.

En cada lugar de trabajo se pueden establecer vínculos con los barrios y lugares de trabajo vecinos, para tomar decisiones reales sobre problemas reales como la producción y distribución de vacunas. Trabajar junto a ingenieros y equipos de investigación científica para asegurarnos de que es seguro. Para defendernos no sólo contra el virus, sino también contra aquellos que intentan impedirnos hacer lo que tenemos que hacer.

¿Difícil? No más difícil que lo que estamos soportando bajo esta pandemia y el colapso económico.

A través de la organización, la gente puede volver a encontrar su voz y superar las divisiones que se han creado entre nosotros.

Vemos a la población unirse durante desastres como inundaciones, incendios y terremotos. A nadie le importa el color de la piel o el origen étnico de la persona que los sube a un vehículo de emergencia.

Podemos hacer este cambio de dirección cuando apartemos los ojos del espectáculo de la política nacional y nos centremos en nuestras posibilidades reales.

Traducido de The Spark