El ascenso de podemos, ilusiones positivas y el oportunismo electoralista

Εκτύπωση
abril 2015

Los 15 diputados del nuevo partido, Podemos, es una buena noticia en cuanto expresa las ansias de cambio, el hartazgo de miles de personas que no soportan esta situación social. No obstante, muchos de estos han quedado defraudados: pensaban que iban a tener un mejor resultado. Otros se han quedado "pasmados" cuando presentaron sus tres condiciones para apoyar a Susana Díaz. Muchos de los que gritaban "PP, PSOE la misma mierda es", están confusos con las posiciones condescendientes y "moderadas" de la dirección de Podemos después de las elecciones y asimismo esperaban ser consultados, cosa que no ha sucedido. Errejón ya comentó que no había que pasar a votación interna las condiciones porque no era un pacto de gobierno.

Las tres condiciones son la dimisión de Griñán y Chaves, convirtiendo en subsidiarios a los partidos de sus militantes corruptos, la segunda consiste en retirar los fondos de la Junta de los bancos que desahucian - es decir, todos o casi todos- y buscar una alternativa habitacional para los desahuciados, y como tercera condición disminuir el número de asesores de la Junta y volver a contratar con ese dinero a los despedidos de los servicios públicos -educación, sanidad y bienestar social- por los recortes. Naturalmente estas medidas de "sentido común" las puede aceptar cualquiera, hasta Ciudadanos, y no implican la solución de los problemas reales y de miseria en los que viven millones de andaluces y de personas por todo el territorio nacional; suponen una rebaja de su programa electoral.

En Podemos, ciertamente, participan muchos militantes y activistas que han luchado y luchan en los movimientos sociales y sindicales y que están verdaderamente preocupados por la situación de explotación, miseria e injusticias de la clase capitalista y de sus gobiernos.

Pero es necesario decir la verdad y decir que es preocupante el electoralismo oportunista que su dirección está tomando. El reformismo en general y de la socialdemocracia en particular se caracteriza por las rebajas del programa que presentan. En Podemos ha sido una tónica general desde las elecciones europeas. La justificación siempre es la misma: hay que llegar al máximo de los votantes, pues hay que ganar la mayoría parlamentaria y no podemos asustar con programas no posibles, "utópicos". Primero hay que ganar la mayoría electoral.

El problema es que dentro del sistema capitalista, el Estado y las instituciones públicas de gobierno no controlan la esfera económica, que está en manos de los capitalistas - banqueros y grandes empresarios- a través de la propiedad de los grandes medios de producción. Los medios de comunicación están en manos de los grandes capitalistas y como aparatos ideológicos no van a dejar nunca que podamos expresar la voz de los explotados, desahuciados, etc., sino hasta cierto punto. La destitución del periodista Jesús Cintora en la cadena Cuatro es un botón de muestra, junto con los ataques continuos y desproporcionados a Monedero o Errejón.

Pero es más, dentro del parlamentarismo es imposible hacer algo más que testimoniar y llevar la voz de los sin voz. Pues más allá de las instituciones representativas están el aparato policial, judicial y militar y ya sabemos cómo son utilizados.

En este contexto creer que a través de elecciones podemos ganar y transformar la sociedad capitalista es una ilusión y quienes lo plantean así desde la dirección de Podemos lo saben. Es el tradicional "reformismo versus revolución"

No se gana a la gente rebajando tu programa, adaptándolo a la derecha. El original siempre es preferible a la copia. Mientras menos diferencia haya con Ciudadanos, por ejemplo, más se le favorecerá. Es más, en la Transición pasó con el PCE, tanto se adaptó a la socialdemocracia con el eurocomunismo que quedó sepultado por ella.

Nuestro programa debe ser la solución real a los problemas del capitalismo, y partir de un análisis científico de este. Pues la solución, los objetivos, las reivindicaciones son respuestas al problema social y no a la opinión de los medios.

Ganar la mayoría social de los trabajadores y de las clases populares es luchar y movilizarse en la calle, en los tajos, en las empresas por reivindicaciones que unan a todos. Y es nuestra tarea en organizar un partido que responda a los intereses de la clase trabajadora, un partido obrero que sin vergüenza, ni ocultación sea la voz de los oprimidos.