Los inmigrantes también son trabajadores

Εκτύπωση
Junio 2015

De nuevo se ha vuelto a producir otra tragedia en el Mediterráneo; una más: cientos de trabajadores (los llamamos inmigrantes) tragados por un mar que separa la miseria, el hambre y la guerra de una Europa que dice que sale de la crisis, pero que no quiere saber nada de ese otro mundo que tiene a las puertas y que después de repartírselo y explotarlo a lo largo de gran parte de la historia, ahora ha sido abandonado a los grupos terroristas, a las guerrillas, a los dictadores y a proteger sólo los intereses de las grandes compañías que tenemos allí... Hablamos del continente africano.

Las primeras reacciones de los políticos europeos y sus instituciones fue echarse las manos en la cabeza, como si el problema fuera nuevo; pero pronto pasan del espanto a las reuniones y a pelearse entre ellos para discutir las distintas cuotas de inmigrantes que cada país está dispuesto a acoger, como si se trataran de residuo nuclear que nadie quiera tener en su territorio.

Es vergonzoso. Los que mueren tragados por el mar son trabajadores, hombres y mujeres de nuestra misma clase social que sólo desean tener una vida mejor, algo tan básico pero inalcanzable para millones de personas

El drama es mundial. La lucha del capitalismo por conseguir aumentar su poder, a costa de lo que sea, tiene en la emigración una de sus caras más inhumanas. Por el control de materias primas, por territorios, en definitiva para conseguir más ganancias, el capitalismo ahoga la vida de millones de personas. Los que pueden huir de esta situación lo intentan y llenan las fronteras de dolor y muerte. Miles de ahogados en el Mediterráneo por la avaricia de empresas que roban sus medios de vida.

Los trabajadores no debemos caer en el sucio juego de si en España tienen o no cabida más inmigrantes; además este es un falso debate. Los trabajadores deben anteponer sus valores obreros, los de la solidaridad y la lucha contra la explotación, para la emancipación de todos. A la identidad nacional debe oponerse la identidad de explotados, la conciencia de clase y el internacionalismo.