¡Contra los despidos solidaridad y lucha obrera general!

Εκτύπωση
Febrero de 2021

Miles de despidos individuales y colectivos se están produciendo por todo el país. Debería ser un delito condenar a cientos de miles de familias al desempleo en la situación actual.

Pero el mundo está al revés: Aprovechando la situación sanitaria y el parón económico cientos de grandes empresas están realizando “ajustes de plantillas” a través de “bajas incentivadas”, “prejubilaciones” y fundamentalmente de los ERE.

Los despidos en Alestis, Sitel, Inespasa, Aernnova etc., son ejemplos de los miles que se están produciendo en todos los sectores económicos.

Ahora mismo hay cerca de un millón de trabajadores y trabajadoras en proceso de despido colectivo, en ERE. Una situación que viene de antes de la pandemia, con los cierres de Nissan, Alcoa o los despidos encubiertos de Telefónica y del sector bancario. Recordemos que sólo el sistema bancario ha destruido 90.000 empleos en los últimos años.

En esta situación, mucho nos tememos que próximamente, muchos compañeros y compañeras que están en ERTE estarán a las puertas del despido.

Estamos ante una emergencia social. Miles de familias están abocadas a la miseria, al paro, por una estrategia de la patronal consciente para salvar sus negocios y beneficios.

El colchón que nos prometía el gobierno del despido temporal a través de los ERTE no les sirve. Habría que preguntarse, ¿por qué la gran patronal no quiere los ERTE cuando no les cuesta un duro y lo pagamos todos con dinero público de las cotizaciones?

Hay dos razones para ello: la primera es que los capitalistas invierten en un sector si hay beneficios o previsión de beneficios a futuro y ahora los beneficios extraordinarios están en los sectores tecnológicos como Amazon, Google, Facebook o Microsoft, las llamadas GAFAM por las siglas, o en las farmacéuticas.

La segunda razón: la gran patronal del sector industrial, y aeronáutico o del automóvil, va a invertir, con apoyo del Estado, en nuevas tecnologías y necesita bajar el coste de la mano de obra, deshaciéndose de los trabajadores mayores de 50 años, con empleos mejor remunerados para sustituirlos por mano de obra precaria.

Aviones y coches van a seguir fabricándose. Pero el coche eléctrico y los nuevos aviones van a necesitar menos mano de obra, más “flexible” y más barata para compensar las inversiones y ganar más dinero que la competencia.

No es casualidad que en los últimos conflictos de Alestis y ahora Aernnova la patronal quiera despedir sí o sí, y proponga para los despedidos “bolsas” de trabajo temporal a través de ETT como Manpower.

Un sistema económico basado en los beneficios obtenidos de la producción que realiza la clase trabajadora se convierte en irracional, incompetente y criminal. Porque el despido es condenar a la miseria y precariedad a miles de familias trabajadoras en una cadena que arrastra al resto de la sociedad, desde el pequeño comerciante hasta los bares. Es la violencia que se ejerce sobre el mundo del trabajo para tener sumisos y con miedo a todos y todas las trabajadoras. La guardia civil no controla a la patronal, controla a los trabajadores. Lo que significa que el Estado está al servicio de los que despiden y protegen su crimen.

La acción sindical es insuficiente para encarar el problema social de los despidos y más si se cree que empresa por empresa, con ayuda de los políticos y los gobiernos se va a cambiar la dinámica irracional del capital.

Sin embargo, los trabajadores tenemos un as en la manga: somos los que producimos y mantenemos la sociedad. Individualmente, aislados, no somos nada, con la unidad y la solidaridad en la lucha general obrera somos todo.

Prohibir por ley los despidos y los ERE sería una medida por la que luchar, que permitiría quitar el poder criminal de despedir a la patronal.