¡El 17 de octubre y en adelante, demostremos que el espíritu de rebelión tiene todas las edades!

Yazdır
Textos del semanario Lutte Ouvrière - 12 de octubre de 2026
12 de octubre de 2026

Con la movilización de los alumnos de secundaria y los universitarios que sigue en marcha y el precio de la gasolina que asfixia a millones de trabajadores, el Gobierno no está tranquilo. El primer ministro Lecornu y el ministro de Educación han hecho varios anuncios procurando calmar los ánimos.

Para responder a las reivindicaciones de la juventud, han conseguido 3.024 profesores sustitutos sin puesto de trabajo disponibles de inmediato. ¡Mejor que un mago sacándose un conejo de la manga! De hecho, se ha ordenado a las direcciones regionales de educación que repartan la escasez de tal forma que se note menos.

Otra de esas maniobras a las que Macron nos tiene acostumbrados: la plataforma digital donde publicar las quejas, como ocurrió durante el movimiento de los chalecos amarillos. ¿Y por qué no un número de teléfono gratuito?

El Gobierno teme nuestra rabia

El anuncio que ha sorprendido ha sido el relativo al precio de los combustibles. Lecornu ha prometido que los precios bajarán entre 12 y 18 céntimos por litro en las próximas semanas. Hasta ahora, se negaba a hacer el más mínimo gesto. Que haya hecho este anuncio en plena protesta juvenil no es casualidad.

El Gobierno sabe que cientos de miles de jóvenes volverán a salir a la calle esta semana. Pero lo que más teme es que a ello se sume la movilización de los trabajadores.

A medida que se acerca el sábado 17 de octubre, fecha que circula en las redes sociales para protestar contra la subida vertiginosa de los precios de los combustibles, el Gobierno quiere calmar las protestas. ¡Pues bien, es el momento de expresar nuestra rabia y de aumentar la presión!

Cuanto más nos esforzamos y más sacrificios hacemos, más difícil se vuelve la vida. Después de recortar el presupuesto de las vacaciones, hemos llegado al punto de contar cada desplazamiento en coche. ¿Y cuántos se resignan a no llenar del todo el depósito de gasóleo?

La bajada de entre 12 y 18 céntimos por litro de combustible, si es que llega a materializarse, es una promesa irrisoria en comparación con las subidas de precios de los últimos años. No devolvería los precios a lo que eran antes de la crisis y la estafa en las gasolineras continuaría.

Además el problema no son solo los combustibles, sino también los precios del gas, la electricidad y los alimentos. También lo es la subida vertiginosa de los alquileres, los créditos y los seguros… Todo sube, menos los salarios, las prestaciones sociales y las pensiones. Llega un momento en el que hay que decir “basta”.

¡Contra la inflación, subida de los salarios!

Los salarios llevan demasiados años a la zaga de la inflación. Se necesita un plan de aumento masivo y volver a indexarlos a la inflación. Hoy en día, 2.200 € es el mínimo para vivir sin temer por el mañana ¡así que reclamemos un salario mínimo interprofesional de 2.200 €!

Hay dinero para aumentar los dividendos. Hay dinero para pagar millones de euros a los directores de las empresas. Hay dinero para los puestos de prestigio de un puñado de privilegiados. ¡Ya basta, ese dinero debe servir para aumentar los salarios!

No contentos con explotarnos y vaciarnos los bolsillos, el Gobierno y la gran patronal, codo con codo, preparan un presupuesto de guerra social: uno de cada tres funcionarios que se jubilen no será sustituido; recortes en las prestaciones familiares; la congelación de las ayudas para la vivienda (APL); fin de la subvención a determinados medicamentos; recortes en las ayudas sociales, los presupuestos de vivienda y las administraciones locales.

El Gobierno quiere sacar 5.000 millones de los bolsillos de los jubilados, mientras reduce el recargo sobre los beneficios en 2.000 millones y renuncia a gravar ni siquiera un poco a las grandes fortunas.

¡Hay que parar a los vándalos que nos gobiernan!

Año tras año, el Gobierno y la gran patronal destruyen lo que más nos importa. Eso es lo que ha desencadenado la legítima revuelta de la juventud. Pero la única fuerza capaz de detenerlos de verdad es la del mundo laboral.

El 17 de octubre es una fecha que surgió en las redes sociales y que han difundido unos ex “chalecos amarillos”. Pero las organizaciones sindicales se sumarán a ella. A nivel local, los sindicatos y los activistas ya están haciendo un llamamiento. En cualquier caso, son los trabajadores que quieran movilizarse quienes deben decidir y organizarse.

Los estudiantes de secundaria nos lo demuestran: sólo luchando se consigue que nos respeten, ¡así que lancémonos al camino abierto por la juventud! ¡El dinero debe destinarse a los salarios, al empleo y a la educación, no a los accionistas ni a los traficantes de armas!

Nathalie Arthaud

Editorial de los boletines de empresa del 12 de octubre de 2026